El gobernador Rolando Figueroa inauguró este miércoles el Puente Anaya en la ciudad de Neuquén, una obra ejecutada por la Subsecretaría de Recursos Hídricos que representa un avance estratégico para la conectividad urbana, la mitigación de riesgos hídricos y la recuperación ambiental del brazo Todero del río Limay.
La actividad contó con la participación del intendente Mariano Gaido y de la ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Esteves.
La nueva infraestructura se encuentra sobre la prolongación de calle Anaya, en el acceso al barrio La Zagala, y mejora significativamente la vinculación entre distintos sectores de la ciudad en una zona de constante crecimiento urbano. El puente tiene una longitud total de 60 metros, distribuidos en dos vanos de 30 metros cada uno, y un ancho de 20 metros.
Durante el acto, el gobernador destacó el trabajo conjunto entre Provincia y Municipio para concretar una obra largamente esperada por la comunidad y remarcó la importancia de la intervención realizada por el área de Recursos Hídricos. Además, anunció que el próximo 1 de julio comenzarán los trabajos para la construcción del puente sobre el arroyo Carranza, una obra de características similares que mejorará la conectividad en el norte neuquino.
Una obra vinculada a la recuperación del brazo Todero
El Puente Anaya forma parte de un proyecto integral impulsado por la Subsecretaría de Recursos Hídricos para recuperar y poner en valor el brazo Todero, un cauce secundario del río Limay que perdió gran parte de su funcionalidad hidráulica como consecuencia de las transformaciones ocurridas en el sistema fluvial tras la construcción de la represa El Chocón y el crecimiento urbano de las últimas décadas.
La intervención permitirá mejorar el escurrimiento de las aguas, restablecer dinámicas hidráulicas alteradas durante más de 50 años y contribuir al saneamiento ambiental de un sector donde la escasa circulación hídrica favoreció la formación de cuerpos de agua con limitada renovación.
En un contexto de prolongada sequía en la cuenca del río Limay, la recuperación de los cauces secundarios adquiere especial relevancia, ya que fortalece la capacidad de conducción del sistema y mejora las condiciones de seguridad ante eventuales crecidas.
Infraestructura para reducir riesgos y acompañar el crecimiento urbano
Uno de los principales objetivos de la obra fue garantizar condiciones seguras de evacuación y accesibilidad para los barrios cercanos frente a escenarios de crecida extraordinaria. Por ello, el puente fue diseñado con criterios hidráulicos que permiten mantener su operatividad incluso ante máximos caudales.
Además de la construcción del puente, el proyecto incluyó tareas complementarias de saneamiento y sistematización hídrica asociadas a la futura reapertura del brazo Todero, considerada una intervención histórica por los beneficios ambientales, urbanos y territoriales que aportará a la capital provincial.
La obra demandó una inversión superior a los 6.800 millones de pesos entre contrato principal y trabajos complementarios, generó empleo para alrededor de 30 trabajadores durante su etapa de mayor actividad e incluyó la adecuación de servicios esenciales como redes de agua, gas, energía eléctrica y fibra óptica.
Se estima que la nueva infraestructura beneficiará de manera directa e indirecta a más de 68.000 habitantes, mejorando la conectividad urbana, fortaleciendo la gestión del riesgo hídrico y acompañando el desarrollo sostenible de la ciudad de Neuquén.





